Ali
Campamento (El anillo, en las montañas interiores de Sherring, Kaspe, Wollt y Gael)
Sinen de la cuarta semana del verano del año nin seis
Cuidadosamente, Ali reptó hacia atrás intentando no caerse por el cañón cortado a filo. Ya había retirado casi todo el cuerpo y sólo los ojos asomaban por el precipicio, lo que le daba por fin cierta sensación de seguridad frente al equilibrio inestable en el que había pasado las últimas horas en tensión, sin perder de vista su objetivo. Tratando de desanquilosarse movió muy lentamente una mano unos meñiques a la derecha, sólo para tener un asidero que no le causase laceraciones, pero unos granos de beige roca arenisca cayeron junto con un par de guijarros. Ali abrió mucho los ojos y contuvo el aliento con la vista fija en el nido. La madre había oído el ruido y se mostraba intranquila. Pasaron unos angustiosos minutos pero al final el águila pareció estar segura y levantó el vuelo. Allí estaba la cría... y era perfecta. Ali esbozó una sonrisa torcida: Karin estaría encantado.
— ¿Y dices que era grande?
— Por lo menos nueve y siete codos de envergadura.– Ali estaba emocionada pero intentaba permanecer quieta mientras dejaba que Karin acariciara lo que parecía un huevo de avestruz.
— Casi una cuadra. — Dijo él apreciativamente mientras empezaba a acariciarse el mentón. – ¿Y crees que la cría vivirá?
— Es fuerte y ya ha pasado lo peor. Yo diría que sí. Pero… — Ali se atrevió a expresar sus dudas, si quería medrar no valía con hacer un buen descubrimiento, debía demostrar que entendía bien todo el proceso. – Deberíamos cogerla ya o se asalvajará demasiado y será más difícil domesticarla. Si los padres nos respetan, la siguiente generación será nuestra para siempre.
Karin se volvió hacia ella con una brillo glacial en la mirada. La taladró, casi esperaba que la golpease con el dorso de la mano. Sin embargo, pasados unos latidos relajó los hombros, dejó el huevo en el nido al lado del fuego del hogar que iluminaba su espaciosa tienda y la despidió con un ademán de la mano mientras le daba la espalda.
— Si crees que puede sobrevivir sin su madre adelante. Llévate a André y traedla pronto. Esta nacerá en dos o tres días y si lo hace junto a la otra serán como hermanos… a ver si hay suerte y nos sale una pareja.
[...]
Únicas notas legibles de lo que estimamos que es un diario encontrado entre los restos de un campeonato provisional antiguo. Al parecer atacado por una tribu indígena. No se han hallado restos humanos. Los eruditos no se ponen de acuerdo en sí el primer legajo es parte del propio diario o un aparte especial correspondiente a una novela de ficción que estuviese en construcción.
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